TIPS Brochas

UTILIZACIÓN CORRECTA

LIMPIEZA Y ALMACENAMIENTO

Utilización correcta

 

Con el fin de evitar la pérdida de pelo, antes de utilizar por primera vez una brocha nueva es necesario mantenerla sumergida en agua al menos 12 horas y después secarla con un trapo. Hay que evitar que las cerdas se apoyen sobre el fondo del recipiente en el que la ponemos a remojo, ya que podrían deformarse.

 

Al cargar la brocha, cuidarse de no sumergir los filamentos más allá de la mitad, ya que si la pintura llega a través de las cerdas hasta la contera será difícil limpiarla posteriormente y en usos sucesivos aparecerán brochazos de distinta tonalidad al reblandecerse la pintura vieja por efecto del disolvente empleado.

 

Con el fin de evitar la pérdida de pelo, antes de utilizar por primera vez una brocha nueva es necesario mantenerla sumergida en agua al menos 12 horas y después secarla con un trapo. Hay que evitar que las cerdas se apoyen sobre el fondo del recipiente en el que la ponemos a remojo, ya que podrían deformarse.

Si se va a trabajar sobre grandes superficies, conviene contar con dos brochas, de modo que cuando una empiece a atorarse podamos continuar con la otra mientras la descargamos en el disolvente adecuado.

Si vamos a hacer pausas, envolver la brocha en plástico para evitar que se seque o dejarla suspendida en disolvente (nunca apoyada sobre el fondo del recipiente, ya que los filamentos podrían deformarse).

Limpieza y almacenamiento

 

Al cargar la brocha, cuidarse de no sumergir los filamentos más allá de la mitad, ya que si la pintura llega a través de las cerdas hasta la contera será difícil limpiarla posteriormente y en usos sucesivos aparecerán brochazos de distinta tonalidad al reblandecerse la pintura vieja por efecto del disolvente empleado.

 

Con el fin de evitar la pérdida de pelo, antes de utilizar por primera vez una brocha nueva es necesario mantenerla sumergida en agua al menos 12 horas y después secarla con un trapo. Hay que evitar que las cerdas se apoyen sobre el fondo del recipiente en el que la ponemos a remojo, ya que podrían deformarse.

Si se va a trabajar sobre grandes superficies, conviene contar con dos brochas, de modo que cuando empiece a atorarse podamos continuar con la otra mientras la descargamos en el disolvente adecuado.

 

Si vamos a hacer pausas, envolver la brocha en plástico para evitar que se seque o dejarla suspendida en disolvente (nunca apoyada sobre el fondo del recipiente, ya que los filamentos podrían deformarse).